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La Redención Consumada y aplicada John Murray

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  • 1. La redencin consumada y aplicada

2. John Murray La redencin consumada y aplicada ~lS&'! LIBROS DESAO. 2007 3. Copyright 2007 por Libros Desafo La redencin: consumada y aplicada Ttulo original: Redemption -Accomplished and Applied Autor: John Murray Copyright 1955 por William B. Eerdmans Publishing Company Grand Rapids, Michigan 49503 Ttulo: La redencin: consumada y aplicada Traductor: Humberto Casanova Editor: Alejandro Pimentel Diseo de cubierta: Pete Euwema Sin la autorizacin escrita de los titulares del Copyright, queda totalmente prohibida, bajo las sanciones contempladas por la Ley, la reproduccin total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento. Publicado por LIBROS DESAFO 2850 Kalamazoo Ave SE Grand Rapids, Michigan 49560 EE.UU. info@librosdesafio.org www.librosdesafio.org ISBN: 978-1-55883-006-6 Impreso en los EE.UU. Printed in the United States of America 4. Contenido Prefacio ......................................................... 7 Parte 1 La redencin consumada 1 La necesidad de la expiacin................................... 11 2 La naturaleza de la expiacin .................................. 21 3 La perfeccin de la expiacin .................................. 49 4 El alcance de la expiacin ..................................... 57 5 Conclusin. " ........ '..... " ... , ........................... 73 Parte 11 La redencin aplicada 6 El orden de aplicacin ........................................ 79 7 El llamamiento eficaz ............... " ..................... " .87 8 La regeneracin.............................................. 95 9 La fe y el arrepentimiento .................................... 105 10 La justificacin ............................................. 115 11 La adopcin................................................ 129 12 La santificacin............................................. 137 13 La perseverancia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 147 5. 14 La unin con Cristo ......................................... 157 15 La glorificacin ............................................. 169 ndice general. ................................................. 177 ndice de citas bblicas........................................... 181 6. Prefacio N os complace poder publicar una nueva edicin de esta concisa y utilsima obra del Dr. Murray, que fuera publicada en ingls bajo el ttulo Redemption-Accomplished and Applied. En esta nueva edicin nos hemos esmerado por actualizar no slo el lenguaje sino tambin la versin de las numerosas citas bblicas que la obra ofrece. La redencin se divide en dos partes: La redencin consumada y la redencin aplicada. Hemos mantenido parte de la terminologa de la obra original, debido a que el pueblo evanglico lleva ya muchos aos familiarizado con ciertos trminos clsicos. Es nuestro deseo que esta obra contine siendo de ayuda a todos los que desean conocer ms acerca de este gran tema de la fe cristiana: la redencin. Alejandro Pimentel Grand Rapids, Michigan 7 7. PARTE 1 La redencin consumada 8. CAPTULO La necesidad de la expiacin L a consumacin de la redencin tiene que ver con lo que generalmente ha recibido el nombre de expiacin. No se puede orientar ningn tratamiento adecuado de la expiacin que no remonte su fuente al amor libre y soberano de Dios. Es esta perspectiva la que nos da el texto ms conocido de la Biblia: Porque tanto am Dios al mundo, que dio a su Hijo unignito, para que todo el que cree en l no se pierda, sino que tenga vida eterna (Jn. 3:16). Aqu tenemos un punto fundamental de la revelacin divina y, por tanto, del pensamiento humano. Ms all de esto no podemos ni osamos ir. Sin embargo, el hecho de que sea un punto fundamental del pensamiento humano no excluye una adicional caracterizacin de este amor de Dios. La Escritura nos informa que la expiacin fluye del amor de Dios y lo expresa; adems, este amor posee rasgos distintivos. Nadie se glora ms en este amor de Dios que el apstol Pablo. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todava ramos pecadores, Cristo muri por nosotros (Ro. 5:8). Qu diremos frente a esto? Si Dios est de nuestra parte, quin puede estar en contra nuestra? El que no escatim a su propio Hijo, sino que lo entreg por todos nosotros, cmo no habr de damos generosamente, junto a l, todas las cosas? (Ro. 8:31, 32). Pero es el mismo apstol quien delinea para nosotros el eterno consejo de Dios que proporciona el trasfondo de tales declaraciones y que nos define el mbito dentro del que tienen 11 9. El plan de salvacin significado y validez. Escribe l: Porque a los que Dios conoci de antemano, tambin los predestin a ser transformados segn la imagen de su Hijo, para que l sea el primognito entre muchos hermanos (Ro. 8:29). Yen otro lugar se vuelve quiz an ms explcito cuando dice: Dios nos escogi en l antes de la creacin del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de l. En amor nos predestin para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, segn el buen propsito de su voluntad (Ef. 1:4, 5). El amor de Dios del que surge la expiacin no es un amor indiscriminado; es un amor que escoge y predestina. Le agrad a Dios establecer su amor invencible y eterno sobre una incontable multitud y es el propsito determinado de este amor lo que logra la expiacin. Es necesario destacar este concepto del amor soberano. Realmente Dios es amor. El amor no es algo accidental; no es algo que Dios puede decidir ser o no ser. l es amor, y ello de manera necesaria, inherente y eterna. As como Dios es espritu y luz, tambin es necesaria y eternamente amor. Sin embargo, es parte de la esencia del amor electivo reconocer que no es inherentemente necesario para aquel amor, que Dios lo establezca en trminos de redencin y adopcin sobre objetos absolutamente indeseables y merecedores del infierno. Fue de su buena voluntad, libre y soberana, una buena voluntad que eman de las profundidades de su propia bondad, que Dios escogi a un pueblo para que fuese heredero suyo y coheredero juntamente con Cristo. La razn de ello reside enteramente en l mismo y procede de las decisiones que son pecu- liarmente suyas como el Yo SOY EL QUE SOY. La expiacin no gana ni obliga al amor de Dios. El amor de Dios obliga a la expiacin a llevar a cabo el determinado propsito del amor.! Por lo tanto, se debe considerar tema resuelto que el amor de Dios es la causa o fuente de la expiacin. Pero esto no responde a la pregunta acerca de la razn o de la necesidad. Cul es la razn de que el amor de Dios adoptase tal camino para llevar a cabo su fin y cumplir su propsito? Nos vemos obligados a preguntar: por qu el sacrificio del Hijo de Dios, por qu la sangre del Seor de la gloria? Como pregunta Anselmo de Canterbury: Por qu necesidad y por qu razn Dios --considerando que es omnipotente- asumi en s mismo la humillacin y debilidad de la naturaleza humana para poder restaurarla.2 Por qu no llev Dios a cabo el propsito de su amor para la 1. Cf. Hugh Martin: The Atonement: in its Relations to the Covenant, the Priesthood, the Intercession ofour Lord (Edimburgo, 1887), p. 19. 2. Cur Deus Horno, Lib. 1, Cap. 1: qua necessitate scilicet et ratione deus, cum sit omnipotens, humili- tatem et infirmitatem human~ natur~ pro eius restauratione assumpserit. 12 10. La necesidad de la expiacin humanidad utilizando la palabra de su poder y el fat de su voluntad? Si decimos que no poda, no impugnamos acaso su poder? Si decimos que poda pero no quera, no impugnamos acaso su sabidura? Estas preguntas no son sutilezas escolsticas ni vanas curiosidades. Ev@.dirlas significa perder algo que es fundamental en la interpretacin de la obra redentora de Cristo yperder de vista parte de su gloria esenciaL Por qu Dios se hizo hombre? Por qu, habindose hecho hombre, muri? Por qu muri la muerte maldita de la cruz? sta es la cuestin de la necesidad de la expiacin. Entre las respuestas dadas a esta pregunta, dos perspectivas son las ms importantes. La primera se conoce como la necesidad hipottica; la segunda podemos llamarla la necesidad absoluta consiguiente. La primera la sostuvieron hombres tan notables como Agustn y Toms de Aquino.) La segunda puede ser considerada como la postura protestante ms clsica. La necesidad hipottica y la necesidad absoluta consiguiente La perspectiva conocida como la necesidad hipottica sostiene que Dios pudo haber perdonado el pecado y salvado a sus escogidos sin recurrir a la expiacin ni a la satisfaccin -Dios tena a su disposicin otros medios, porque para l nada es imposible. Pero, Dios escogi en su gracia y sabidura soberana el camino del sacrificio vicario del Hijo de Dios, porque sta es la manera en la que se obtiene el mayor nmero de beneficios y en la que se exhibe la gracia de manera ms maravillosa. As que, aunque Dios pudo haber salvado sin expiacin, sin embargo, en confontlidad a su decreto soberano, no lo hace as. Sin derramamiento de sangre no hay realmente remisin ni salvacin. Pero nada hay inherente en la naturaleza de Dios ni en la naturaleza de la remisin del pecado que haga indispensable el derramamiento de sangre. La otra perspectiva es la de la necesidad absoluta consiguiente. La palabra consiguiente en esta designacin seala al hecho de que la voluntad o decreto de Dios de salvar a cualquiera es de gracia libre ysoberana. Salvar a los perdidos no fue algo absolutamente necesario, sino que pertenece a la buena disposicin soberana de Dios. Los trminos necesidad absoluta, sin em- bargo, indican que Dios -habiendo escogido a algunos para vida eterna debido simplemente a su buena disposicin- se vea en la necesidad de llevar 3.Cf. Agustn: De Trinitate, Lib. XIll, Cap. 10; Toms de Aquino: Summa Theologica, Parte Ill, Preg. 46, Arts. 2 y 3. 13 11. El plan de salvacin a cabo este propsito por medio del sacrificio de su propio Hijo, una necesidad que surge de las perfecciones de su propia naturaleza. En resumidas cuentas, aunque Di

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