E. JÜNGER: ESCRITURA DE GUERRA Y PENSAMIENTO ?· Palabras-clave: Ernst Jünger, diarios de guerra,…

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    THMATA. Revista de FilosofaN48, julio-diciembre (2013) pp.: 191-199

    ISSN: 0212-8365 e-ISSN: 2253-900X doi: 10.12795/themata.2013.i48.17

    E. JNGER: ESCRITURA DE GUERRA Y PENSAMIENTO ANTROPOLGICOE. JNGER: WRITING OF WAR AND ANTHROPOLOGICAL THOUGHT

    Luisa Paz Rodrguez SurezUniversidad de Zaragoza (Espaa)

    Recibido: 20-05-2012Aceptado: 26-06-2012

    Resumen: Este trabajo expone algunos de los elementos centrales que configuran el pensamiento antropolgico que Jnger elabora en sus diarios de guerra. Un gnero de escritura, caracterstico de nuestra poca, que surge no tanto de un propsito literario como de un intento por captar y expresar lo real. Por este motivo su escritura de guerra trasciende lo que sera una expresin de lo personal para convertirse en un instrumento de reflexin de un tiempo que es tambin el nuestro. En ella se produce una particular meditacin filosfica sobre el ser humano y su condicin en el mundo contemporneo, que persigue, en ltima instancia, revelar el orden invisible del mundo, la lgica de los acontecimientos que conforman nuestra realidad. Palabras-clave: Ernst Jnger, diarios de guerra, antropologa filosfica, traba-jo, tcnica.

    Abstract: This paper displays some of the main elements that form the anthropological thought that Jnger develops with his war diaries. An specific kind of writing, characteristic of our times, that comes up not precisely from a literary aim but from an attempt to catch and express the real. For that reason his writing of war transcends what would be an expression of the personal self to become a reflection tool for a time that is also our own time. A particular philosophical meditation is made in it about the human being and his condition in the contemporary world, looking ultimately for revealing the invisible order of the world, the logic of events that form our reality.Key-words: Ernst Jnger, war diaries, philosophical anthropology, work, te-chnique.

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    Con talento escriben pocos. Pero hay tantos que lean con talento?1. Esta es la pregunta que se plantea Jnger, haciendo suyas las palabras de otro escritor. Y me parece que es tambin la que podramos hacer nosotros al acer-carnos a su obra. Una obra difcil que exige mucho a sus lectores. Entre otros motivos, porque su escritura promueve una modificacin de la mirada que resul-ta indispensable para alcanzar lo que persigue, que no es otra cosa que permitir ver al ser humano. Y ello en el doble sentido de la expresin: hacer visible a la persona singular y, a la vez, que sta sea capaz de alcanzar una representacin de la realidad lo ms amplia posible. En 1932 escribe a propsito de esto algo que quiz no slo siga siendo vlido, sino que en el siglo actual cobre an ms vigencia si cabe; un tiempo en el que el carcter abstracto de las cosas y los seres humanos nos ha alejado de lo real, incluso de nosotros mismos: Para llegar a ver al ser humano se necesita ciertamente un esfuerzo especial y esto no deja de ser raro en una edad en la que el ser humano aparece en masse2.

    Algunos de los aspectos en los que radica la dificultad de la escritura de Ernst Jnger tiene que ver en con la propia concepcin que de la misma tiene el autor alemn. Me gustara reflexionar a continuacin sobre ella, una escritura de guerra en la que se produce una meditacin sobre el ser humano que pretende ejercerse sin ningn tipo de atadura poltica, ideolgica o moral. Como apunta en uno de sus diarios, escrito durante la Segunda Guerra Mun-dial: Los seres humanos son textos jeroglficos, pero muchos encuentran su Champollion. Se hacen legibles, se vuelven interesantes, cuando se afina la clave con amore3.

    A pesar de ser un gran naturalista, Jnger no es un cientfico; y, aun-que sea interlocutor privilegiado de filsofos, tampoco es un filsofo propia-mente dicho. Y menos si por tal se entiende la comprensin que la filosofa tena de s misma en las dos primeras dcadas del siglo XX, que es la poca en la que transcurre su juventud. Ya desde entonces prefiri el arte a la ciencia o la filosofa, porque tiene el convencimiento de que en la obra de arte hay una gigantesca fuerza de orientacin4.

    Jnger es, pues, un escritor. Y cuando emplea esta palabra para refe-rirse a s mismo, la utiliza hacindola sinnima de poeta, de artista, por eso suele hablar ms bien de escritura. l dice que, aunque la filosofa siempre le ha atrado e interesado, su eleccin de vida ha sido la escritura; porque, en su opinin, el verdadero escritor [...] es como una luz que, invisible en s misma, calienta y hace visible el mundo5. En este sentido no cabe entender su obra

    [1] E. Jnger, El autor y la escritura, Barcelona, Gedisa, 2003, p. 92.

    [2] E. Jnger, El Trabajador. Dominio y figura, Barcelona, Tusquets, 1990, p. 99.

    [3] E. Jnger, Radiaciones II, Barcelona, Tusquets, 2005, p. 596.

    [4] E. Jnger, Radiaciones I, Barcelona, Tusquets, 2005, p. 13.

    [5] A. Gnoli y F. Volpi, Los titanes venideros, Barcelona, Pennsula, 2007, pp. 121 y 58.

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    como una expresin de sus vivencias sin ms, sino que se tratara ms bien de una lrica del pensamiento con la que pretende expresar lo real. Jnger sera lo que en alemn se conoce como un Dichterphilosoph, un poeta-filsofo, una expresin con la que se quiere manifestar el carcter productivo, potico en sentido estricto, de todo pensamiento genuino.

    Su obra, por tanto, no se deja encuadrar fcilmente ni como filosofa ni como literatura, sino que desafa precisamente ambos gneros para llevarlos ms all de s. Como hemos dicho, en ella se abre paso un pensamiento sobre el ser humano de nuestro tiempo: un pensamiento antropolgico que viene a confirmar ese espacio de dilogo entre filosofa y literatura, tpico del queha-cer intelectual contemporneo. Jnger es un escritor, un artista situado en la estela de Nietzsche por otra parte, tan admirado por l al que incluso algunos han llegado a ver como el Nietzsche del siglo XXI. Hay quienes como Peter Koslowski han calificado su obra como filosofa potica [dichterische Philosophie], dado que rebasa los lmites de la poesa, el mito, la historia y la filosofa 6, formando una original sntesis entre ellas. En este contexto debe-mos situar la afirmacin del escritor: El mito emerge en todos los tiempos 7. Y me parece que algo que es consustancial al mito y que tambin se aprecia en su escritura es que no busca hablar sobre la verdad, sino producirla, hacerla real; intentando revelar la estructura metafsica del mundo, su orden invisible. En este sentido podra decirse que la suya es una escritura que quiere dar voz al ser. De ah que l mismo defina la tarea del autor diciendo que consiste en hacer surgir del mundo histrico y natural un tercer mundo, que, si bien est contenido en ambos, permanecera sin l oculto hasta el Juicio Final8.

    Su obra se compone de diarios, narrativa y ensayos como l dice acer-ca de nuestra poca y atraviesa prcticamente todo el siglo XX; un tiempo en el que, tras las dos guerras mundiales, se produce una quiebra irreversible de la imagen moderna del ser humano y con ella de los fundamentos que susten-taban su autocomprensin. En este contexto surgen los diarios entre otros y de manera muy destacada los de Jnger que constituyen un gnero particular caracterstico del mundo contemporneo. Para el escritor, su importancia como elemento de reflexin radica en que el diario no es tan slo una experiencia personal, sino que es al mismo tiempo un gnero de escritura, es ms, una escritura privilegiada9. Y lo es, entre otras razones, porque se trata de una escritura que no ha surgido tanto de un propsito literario como seala en

    [6] P. Koslowski, Der Mythos der Moderne. Die dichterische Philosophie Ernst Jngers, Mnchen, W. Fink Verlag, 1991, pp. 15-16.

    [7] El Trabajador, pp. 93-94.

    [8] El autor y la escritura, p. 49.

    [9] Los titanes venideros, pp. 118-119.

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    La emboscadura (1951)10 como de la necesidad de ese hacer visible el orden invisible del mundo en un siglo atravesado por la devastacin de la guerra. Una escritura de guerra nacida en los remolinos de la catstrofe y producida en un tiempo particularmente oscuro para la humanidad. Un tiempo en el que como l afirma11 lo pretrito no es ya real y lo venidero no es an visible y en el que como ahora ya podemos ver nuestro presente actual comenzaba entonces a dibujarse.

    Jnger escribi diarios durante la Primera Guerra Mundial, de 1914 a 1918; en concreto catorce cuadernos, sobre la base de los cuales public en 1920 su primera obra Tempestades de acero. Y tambin escribi otros seis diarios de guerra durante la segunda, de 1939 a 1945. En el primero de ellos, titulado Jardines y carreteras, subraya cmo el carcter de diario se convierte en un carcter especfico de la literatura 12. Una de las razones fundamentales resi-de en que este gnero de escritura constituye un instrumento caracterstico de autorreflexin y comprensin del tiempo 13. No es otra cosa, en definitiva, lo que Jnger perseguir durante toda su vida: comprender la sustancia de su poca, que es tambin la nuestra. Por eso con su obra se ha convertido en testigo de nuestro tiempo, de todo un siglo; un referente necesario para inten-tar entender uno de los perodos ms convulsos e impredecibles, sobre todo si nos situamos en la perspectiva de principio del siglo XX. Testimonios como el suyo van mucho ms all de una expresin de lo personal, pues lo que buscan es contribuir a expresar la lgica de la barbarie. Muy pocos, como Nietzsche, supieron anticipar, en medio de la seguridad y el optimismo caracterstico de finales del XIX y principios del XX, las grandes catstrofes que aguardaban al ser humano y que efectivamente ocurrieron apenas comenz el siglo.

    Jnger ha titulado sus diarios de la Segunda Guerra Mundial con la palabra Strahlungen, Radiaciones. En la entrevista que concedi en 1995 a Franco Volpi le explic que sta es una palabra casi metafsica, como ema-nacin y que indica un modo de transmitirse de la energa, tanto en sentido material como en sentido espiritual 14. Radiaciones es el ttulo de este sexteto de diarios que, tomados en conjunto, dan lo que su autor llama la imagen de la catstrofe. Como escribe al respecto: Completamente oscuras son las grandes zonas del terror que a partir del final de la Primera Guerra Mundial van pene-trando en nuestro tiempo y propagndose de manera funesta. Seala, entre otros, a Nietzsche, Melville, Poe, Hlderlin, Dostoievski, Conrad, Kierkegaard,

    [10] E. Jnger, La emboscadura, Barcelona, Tusquets, 2002, p. 133.

    [11] El Trabajador, pp. 93 y 96.

    [12] Radiaciones I, p. 11.

    [13] H. Wegener (ed.), Ernst Jnger y sus pronsticos del tercer Milenio, Madrid, Editorial Complutense, 2006, p.16.

    [14] Los titanes venideros, p. 59.

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    como augures de las profundidades del Maelstrom a que hemos descendido, como ejemplo de literatura de la catstrofe, la que nace de sus remolinos: La catstrofe fue prevista en todos sus detalles. Pero a menudo los textos eran jeroglficos hay as obras para las cuales no hemos madurado como lectores hasta hoy 15.

    Jardines y carreteras narra el avance del ejrcito alemn a travs del territorio francs y est escrito desde una total oposicin al nazismo. Este dia-rio supone un cambio de perspectiva radical en la visin de la guerra respecto a los que escribi en la Primera. En Tempestades de acero el soldado era visto como un hombre de accin y la guerra apareca como una gran aventura. En la primera pgina podemos leer: Crecidos en una era de seguridad, sentamos todos un anhelo de cosas inslitas, de peligro grande. Y entonces la guerra nos haba arrebatado como una borrachera []. La guerra nos pareca un lance viril 16. Muy distinta ser la impresin que tendr de la Segunda; en Jardines y carreteras prevalece la perspectiva del individuo expuesto al sufrimiento, al dolor y a la muerte 17. Este diario es el primero de los escritos durante la Se-gunda Guerra Mundial, fue comenzado el 3 de abril de 1939 y apareci en ese mismo ao. Por estas mismas fechas estaba ultimando su relato ms famoso, Sobre los acantilados de mrmol; en l dice a travs de sus personajes: el error slo se convierte en falta, cuando se persiste en l, ya que hay experiencias que nos obligan a hacer una profunda revisin de conceptos 18.

    Para l, escribir es una de las tareas ms excelsas de este mundo, pero no por ello deja de entraar un riesgo muy alto 19. En su empresa el escritor no slo arriesga el lenguaje, sino que hacindolo, se arriesga con l, de-bido a la naturaleza histrica que lo constituye. As lo constata cuando afirma: en el lenguaje siempre hay historia 20. Por ello no es de extraar que, ante el desmoronamiento espiritual, cifre como deber del escritor captar la decaden-cia en su dimensin global, en su significado trgico [], dado que su misin no es otra que una captacin de lo invisible. Una tarea que l sita prxima a la de los grandes profetas o a aquellos que, como Herclito, buscan la ley de los acontecimientos 21. Su intencin no es, como ya se ha dicho, expresarse a s mis-mo, sino que la tarea de su escritura consiste en la captacin espiritual de la catstrofe. Si el escritor cumple con este deber, Jnger piensa que entonces no

    [15] Radiaciones I, pp. 11-13.

    [16] Tempestades de acero, Barcelona, Tusquets, 2005, p. 5.

    [17] Radiaciones I, III-IV.

    [18] Sobre los acantilados de mrmol, Barcelona, Destino, 2004, p. 28.

    [19] Radiaciones I, p. 14.

    [20] El autor y la escritura, p.65.

    [21] Los titanes venideros, p. 59.

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    hay que echarle la culpa al sismgrafo como cree que le sucedi injustamente a Nietzsche porque lo nico que hace es eso, captar y expresar la catstrofe:

    La captacin espiritual de la catstrofe es ms temible que los horrores reales del fue-go. Esa captacin es un riesgo que slo pueden correr los espritus ms osados, los capaces de soportar grandes cargas, de hacer frente a las dimensiones de los acontecimientos, bien que no a su peso. Quedar despedazado de ese modo fue el destino de Nietzsche, lapidar al cual es hoy de buen tono. Despus de un terremoto la gente golpea a los sismgrafos. Pero si no queremos contarnos en el nmero de los primitivos, no podemos hacer expiar a los barmetros los tifones22.

    Me gustara detenerme en otro aspecto de su escritura relacionado con esta expresin de la lgica de la barbarie. Y es que tal expresin tiene como...