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LAZARO CARDENAS NEUTRALISMO ACTUAL - Revista de la ... · Estados Unidos y la Unión Soviética. ... pero que acepta la ayuda exterior para los movimientos de liberación ... alineados

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  • Enrique Surez Gaona

    LAZARO CARDENASy ELNEUTRALISMO ACTUAL

    Desgraciadamente, pese a todos los conceptos vertidos conmotivo de la muerte de Lzaro Crdenas, la verdad es quean carecemos de un anlisis objetivo, documentado y seriosobre su obra de gobierno. La importancia real de su polticainterna se enfatiza o disminuye a partir de posicionesideolgicas que carecen, usualmente, de bases cientficas desustentacin.

    Algo similar sucede con la poltica internacional vigentedurante su mandato. Como advirti don Daniel Coso Ville-gas en alguna de sus conferencias, la poltica exterior de unpas no puede ser atribuida a una sola persona, por poderosaque sea como lder. Existen fuerzas internas y externas queinfluyen como variables modificantes de las decisiones delpoder ejecutivo. Con todo, es indudable que debido a laconcentracin del poder en Mxico, un presidente puedeactuar con mayor independencia que los gobernantes depases de parecido nivel de desarrollo.

    Ya se ha apuntado la similitud existente entre la polticade algunos lderes del llamado Tercer Mundo y la seguidapor el rgimen de Lzaro Crdenas. Aunque la intencin erams bien elogiar la actuacin del desaparecido estadista, eljuicio contena una presuncin, un punto de vista, basado encondiciones y condicionantes de tipo objetivo. El presentetrabajo est dedicado a explorar los lmites, la naturaleza ylas causas de dicha similitud.

    El neutralismo

    La poltica internacional de una mayora de los pases delTercer Mundo ha sido calificada, como es bien sabido, deneutralista o de no alineamiento. Se distingue de la neutrali-dad tradicional, en que es un trmino ms bien de carcterpoltico y no de carcter legal. Existen estados neut;ales pordecisin propia como Suecia; o por convenio internacional,como Suiza y Austria. Pero el no alineamiento es voluntaris-ta y tiene otro carcter.

    El neutralismo se deriva de un hecho histrico concreto:la bipolaridad en que se encontr el mundo en la pocaposterior a la Segunda Guerra Mundial, poca que se hacaracterizado por el enfrentamiento poltico e ideolgico dedos sistemas, el capitalista y el comunista, al que durantemucho tiempo encabezaron, en bloques casi monolticos, losEstados Unidos y la Unin Sovitica.

    La poltica neutralista ha sido defmida de muchos ydiversos modos. Se ha hablado de coexistencia activa ypacfica, de poltica activa en favor de la paz, de polticaindependiente, de neutralidad positiva o neutralismo positivo,

    etctera. Una de las mejores defmiciones existentes, y queevita las confusiones terminolgicas, es aquella que entiendeal neutralismo simplemente, "como disociacin de la GuerraFra".l

    A la-anterior definicin debe agregarse que no se intentameramente un alejamiento de los principales choques internacionales, sino que adems se procura efectuar una poltica enfavor de la paz, que evite el enfrentamiento nuclear y laindudable destruccin concomitante de la humanidad. Comose ver ms adelante, dicha actitud pacifista ho es total, sinoque admite, por ejemplo, la lucha armada para la liberacinde los pueblos colonizados. Lucha armada no internacional,pero que acepta la ayuda exterior para los movimientos deliberacin nacional.

    Analticamente hablando, el neutralismo contiene los siguientes cinco elementos:

    "1) que las condiciones de la Guerra Fra pueden sermitigadas y quizs evitadas del todo; 2) que el neutralismo es moralmente justificable; 3) que los neutralistasdeben perseguir una poltica exterior independi.ente; 4)que deben ser erradicadas todas las formas del colonialismo; y 5) que la ayuda exterior debe ser otorgada sinataduras.".2

    Quizs Nehru sea el estadista ms coherente y en cuyaevolucin personai pueda detectarse mejor la evolucin de lapoltica neutralista. En un discurso pronunciado apenas cincodas despus de haber sido formado -el dos de septiembrede 1946- el primer gbierno plenamente independiente de laIndia, el lder asitico declar que procurara que su pas semantuviera "alejado de la poltica del poder... que hallevado en el pasado a guerras mundiales". Manifest queestaba "particularmente interesado en la emancipacin depases y pueblos coloniales y dependientes". Que repudiaba"completamente la doctrina nazi del racismo, dondequiera yen cualesquier forma que se practicara~'. Sostena que laIndia independiente luchara .en favor de ''un mundo en elque exista la cooperacin libre de pueblos libres y en el queninguna clase o grupo explote-a otros".3

    Las anteriores ideas contienen la mayor parte de loselementos del neutralismo. Su conformacin fmal fue resulta-do de la evolucin ideolgica de otros estadistas. La primeraconcrecin prctica se dio en el tratado firmado por China yla India, en 1954. Un ao despus fue la conferencia deBandung la que dio forma defmitiva a los principios, con elacuerdo fmal sobre las diez tesis de ia coexistencia pacfica.4

    El comunicado resultante de la conferencia de Bandungreafirmaba una serie de' derechos consagrados bajo la carta dela ONU (respeto a los derechos humanos y a la soberana e

    \

  • integridad territoriales; igualdad racial y nacional, etctera);pero al mismo tiempo rechazaba la proliferacin existente detratados militares establecidos en beneficio de cualquiera delas grandes potencias. Propona, por lo tanto, el no alinea-miento como gua de la conducta de las naciones representa-das en Bandung.

    Un elemento importante de la poltica neutralista es ladecisin de participar activamente en los organismos interna-cionales, particularmente en la ONU. Se sostiene la efectivi-dad del organismo para la defensa de los pases ms.dbiles ycomo medio de impedir todo tipo de agresones.'Se buscaneutralizar la. prepotencia de los grandes por medio de laaccin colectiva del resto de la comunidad interrtcional. Conel apoyo a los organismos internacionales se quiere conseguirla canalizacin de la ayuda econmica y fmanciera exterior,"sin ataduras", con base en estudios objetivos realizados poresos organismos y no sujetos a presiones polticas unilatera-les.

    Una nocin muy clara entre los neutralistas es la de queexiste una solidaridad transnacional entre los explotados. Setiene una visin estratificada de la sociedad internacional.Con el tiempo se ha llegado a la idea ms ecumnica de queel choque entre los pases que tienen y los que no tienen esms importante, a la larga, que el choque entre pases

    alineados y no alineados. De la solidaridad poltica se pas ala solidaridad econmica, transicin de la que se han deriva-do tanto la Conferencia de las Naciones Unidas SobreComercio y Desarrollo (UNCTAD), como la reciente declara-cin de la Segunda Dcada del Desarrollo por parte de laONU a partir de 1970.

    Tanto en sus preocupaciones polticas como en las econ-micas, la corriente neutralista, como puede verse, no esmeramente un resultado de la situacin internacional. Si bienla bipolaridad le brinda un impulso decisivo, dicha corrientese origina tambin en la problemtica interna de los pasesque sustentan tal poltica. Un anlisis de la interaccin entreambas causas permitir una mejor comparacin del periodocardenista' y el neutralismo o la poltica seguida en algunospases neutralistas que capitanean dicho anti-bloque.

    La integracin nacional del Tercer Mundo

    Existen muchas maneras de aproximarse a la problemticainterna. Quizs una manera de hacerlo sea bajo los rubros deintegracin nacional y la distribucin equitativa de los pro-ductos del trabajo. Sea cual fuere el instrumental poltico ysocial que se utilice para atacarlos, los problemas de losnuevos estados son similares, con diferencias de intensidad endistintas reas.

    La situacin general de los pases en desarrollo se caracte-riza por el desajuste estructural de los diversos segmentossociales. No existe una cohesin social, debido a los contras-tes entre niveles y formas de produccin, as como a laapropiacin desigual de los frutos del trabajo; se carece deinstituciones plenamente nacionales y hay, por tanto, urgen-cia de crearlas.

    Es frecuente encontrar uno o ms polos urbanos con vidacasi de metrpolis de pas avanzado, donde se concentrantanto la mayora de la clase pudiente del pas como losrganos y nervios del gobierno. Al lado del gigantismourbano, subsisten formas campesinas de vida y trabajo dentroy fuera de las mismas ciudades, y a ellas corresponde,usualmente, la mayor parte de la poblacin. Tanto deldesajuste estructural como de la dicotoma urbano-rural sederivan diferencias abismales entre las distintas clases socia-les.

    La disparidad se agrava por la coexistencia de formasculturales distintas, de origen tradicional, cuyo contrastellega a ser conflictivo cuando uno de esos grupos socialesbusca imponerse a los restantes. Dicha coexistencia es resul-tado de las aglutinaciones sociales arbitrarias impuestas por elcolonialismo. Tambin los desajustes estructurales han sido

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  • cnsecuencia de la experiencia vivida bajo imperios de distin-ta naturaleza (del mercantilismo hispano-portugus al neocapitalismo del siglo XX).

    Subsisten economas de "injerto", orientadas a las necesi-dades exteriores ms que a los objetivos nacionales. Son laclara herencia de su situacin colonial. Debido a la forma deproduccin prevaleciente, se depende de la agricultura comouna de las fuentes de divisas, necesarias para la capitalizacindel pas. O bien, existe una sujecin a la economa deinjerto, especialmente en lo que se refiere a minerales o alpetrleo. En ambos tipos de dependencia se est sujeto a laincertidumbre derivada de las oscilaciones de los precios delmercado internacional, del creciente deterioro de los mismosy el sobresalto por el posible descubrimiento y produccinen masa de productos sintticos, o el hallazgo de nuevasfuentes de abastecimiento de la materia prima natural.

    El desarrollo industrial tiene una anloga orientacinexterior que ha determinado su grado y forma de crecimientoo No es producto de las necesidades del mercado interno,el cual, por lo dems, tiene graves limitaciones, debidousualmente al bajo ingreso de la poblacin. Existe unainteraccin evidente entre el tamafio de la poblacin, ladistribucin del ingreso y las posibilidades de crecimientoindustrial equilibrado.

    La carencia de cohesin social se manifiesta en la falta delegitimacin del rgimen poltico, situacin que persiste entanto que no es aceptado -e incluso no siempre- es conoci-do- por una buena parte de los habitantes del pas. Subsisten formas de lealtad, por. ejemplo al c!a, a la tribu, queson ms concretas y fuertes que la otorgada a la abstraccindel estado nacional. La sumisin a la autoridad central tieneque provocarse a menudo compulsivamente, por el uso de lafuerza armada, el ltimo recurso del poder.

    Existe, por lo anterior, una falta de estabilidad polticacasi constante. Aunque encubiertos por ropajes ideolgicosderivados de Occidente, los partidos polticos se organizanalrededor de lealtades tradicionales. Durante un tiempo, elpartido que encabez la l~cha por la independencia hacevaler ese hecho para mantenerse en el poder; pero prontosalen a la luz las contradicciones socjales. En la pugnaconsiguiente, casi siempre surge triunfante algn jefe militar,que logra el poder debido al control de la nica institucinplenamente nacional y que monopoliza la fuerza: el ejrcito.

    Los desajustes estructurales y la falta de integracinnacional se expresa,n en los diversos indicadores de subdesa-rrollo utilizados por economistas y socilogos: bajo nivel yfalta de distribucin equitativa del ingreso; alto ndice deanalfabetismo; predominio de la poblacin rural por sobre laurbana; bajo ahorro y escasez de capitales; etctera.sExistenotros -como el nmero de kilmetros de caminos y vasfrreas-, que expresan .de manera pura el grado de desarrolloeconmico, pero que de :ualquier modo inciden en la formaalcanzada de homogeneidad social.

    En el orden poltico, se dan otras manifestaciones difcilesde medir, como el grado de perrneabilizacin social alcanza-do por las instituciones polticas y sociales nacionales; laductibilidad de la respuesta popular a la poltica del centro,etctera, manifestaciones que estn estrechamente ligadas alos indicadores materiales, aunque no se pueda hablar decorrelaciones indudables.

    En toda la descripcin anterior ha quedado explcita lavulnerabilidad externa de los pases en desarrollo. Su carcterde economas de injerto, las vicisitudes de sus exportacionesprincipales y la necesidad de capitales .para su progreso, losujetan a la presin del resto del mundo, bien sea en formadirecta o por medio de los mecanismos del mercado interna-cional. La vulnerabilidad exterior es una variable ms Aueincide, en ocasiones de manera detemDante, sobre la estabi-lidad sociopoltica de estos pueblos. De ah la necesidad deformular una poltica externa coherente y congruente c.onlos objetivos nacionales. El recuerdo de la explotacin sufri-da bajo el colonialismo se preserva en formas concr~tas.

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    Lzaro Crdenas: polftica interna

    Mi intencin aqu es slo presentar, de manera esquemtica,alguI1as de las directrices principales de la poltica interna delperiodo cardenista.6 La otra demarcacin la establecen lasimplicaciones y similitudes que tienen los fenmenos para losactuales pases en desarrollo.

    Una primera ilustracin hacia la problemtica contempor-nea descrita es la de la relacin clara entre poltica social yla creacin de instrumentos e instituciones de integracinnacional, dentro y fuera del gobierno central.

    Quizs lo primero que destaca del rgimen cardenista es elimpulso dado a todas las forma~ y expresiones de actividadsindical, incluso a sus manifestaciones, paros y huelgas. Fue,desde luego, la causa aparente de la ruptura con Calles.Generalmente se hace notar el apoyo a las demandas obrerasde mejoras de salario y prestaciones sociales, que ampli labase popular del gobierno. Pero se olvida que para realizartodo tipo de expresin sindical es necesaria cierta organiza-cin, que las armas se templan en el combate, pero hay quecoordinar y graduar su uso para que en verdad sean eficaces.

    Resultados similares tuvo la reforma agraria. Entregar latierra fue un acto de justicia que tuvo consecuencias socialesy econmicas que se extendieron ms all del periodocardenista. En lo inmediato, se satisfizo el ansia de poseertierras; se proporcion a los campesinos un trozo de propie-dad que pudieran cultivar para su subsistencia. Con ello sepusieron las bases para una transformacin econmica de laszonas a donde lleg la reforma.

    Para recibir la tierra, y muy concretamente bajo la formaejidal, era requisito indispensable organizarse, y la organiza-cin tena que continuar para lograr la produccin demanera cooperativa. Por lo tanto, la reforma agraria promo-vi tambin la organizacin de la sociedad mexicana engrupos de inters.

    Tanto los sindicatos como las ligas agrarias resultantes deldoble proceso descrito, eran, por s mismos, un instrumentode integracin nacional, al nivel de dichas clases sociales. Elsiguiente paso era integrarlas a una institucin plenamentenacional.

    Crdenas haba heredado el partido poltico construidopor el maxirnato. Se trataba de un conglomerado de caciquesy jefes del ejrcito con tropas a su mando, ms que de unpartido como los europeos. La lealtad era obviamente indivi-dual y por tanto inorgnica y no realmente nacional. Crde-nas pudo eliminar a Calles como factor poltico porque tenael poder en sus manos, ya que contaba con la lealtad de unbuen nmero de caciques y jefes del ejrcito; pero al mismo

    tiempo, porque se apoyaba en una base popular. Esta,resultado de su poltica sindical y agrarista, no la habatenido hasta entonces ningn presidente.

    El siguiente paso lgico era la reforma del partido oficia!.Su reorganizacin por sectores no fue meramente por decre-to, aunque en el caso de los militares hubiera sido relativa-mente fcil hacerlo de ese modo. Ingresan al partido loscampesinos y los obreros porque la poltica gubernamentalha propiciado su participacin efectiva y organizada. Ingre-san, adems, despus de haber sido politizados o conmovidospor los triunfos -aunque parciales- frente a los patrones, ypor la recepcin de la tierra. El resultado fue la creacin deun instrumento de integracin nacional no slo organizadosino polticamente coherente.

    Ambas polticas, y la renovacin del partido, incrementa-ron la cohesin social de manera inmediata, que fue fortale-cida, a su vez, por las polticas indigenista y educativa. Estaltima se combin, en varias ocasiones, con la reformaagraria; una demostracin de la importancia dada a laeducacin en el periodo que nos ocupa se halla en el hechode que entonces disminuy ms el analfabetismo que cuandola famosa campaa de alfabetizacin de Avila Camacho.

    La accin del poder pblico y el incremento de lacohesin social, tanto en sus aspectos organizativo comocultural, aumentaron la legitimacin del rgimen. Este au-mento se reflej, a largo plazo, en la estabilidad poltica delpas, slo justificable en trminos de transformaciones socia-les profundas y efectivas, y no como un valor por s misma.

    Es evidente la similitud de la poltica anterior con la quese intenta llevar al cabo en muchos pases del actual mundoen desarrollo. Como sucede actualmente en Per, en Ceiln oen Guinea, la creacin de un aparato poltico nacional debeir acompaada de reformas estructurales. Por el contrario, losfracasos de Sukarno, Nkrumah, y Obote, demuestran que noes posible establecer un partido poltico para gobernar a unpas sin que la membreca est politizada, satisfecha aunquesea parcialmente, que sea organizada y efectiva, y no mera-mente de membrete.

    La reestructuracin interna de la base popular fortalecila posicin del pas ante el exterior y favoreci la aplicacinde medidas para combatir los efectos de la crisis de 1929. Esindudable que hay una conexin inmediata entre la crisiseconmica mundial y el radicalismo del rgimen cardenista.El simple hecho de que se haya adoptado un Plan Sexenal en1933 indica una desconfianza hacia los mtodos occidentales.Por lo dems, el programa de obras pblicas emprendidodurante el rgimen en nada se diferenciaba, si acaso en lapoca magnitud de sus recursos, de los desarrollados entonces

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  • en pases como Alemania, Estados Unidos e Inglaterra. Setrataba de una poltica internacional para combatir el desem-pleo.

    . Las obras hidrulicas realizadas bajo el cardenismo tuvie-ron un carcter decididamente unificador. Tal como fueronproyectadas se les configur como instrumento de integra-cin regional. Se trataba de actuar por encima de lasjurisdicciones de los gobernadores para evitar las inevitablesrencillas y choques por distribucin de recursos. Las conse-cuencias estabilizadoras de los programas fueron a largoplazo.

    Otro de los instrumentos del cardenismo fue el uso de lasnacionalizaciones, particularmente observable en relacin a lareforma agraria. Las nacionalizaciones en gran escala fueroniniciadas en este siglo por los soviticos; pero con recursosmucho menores, la nacionalizacin ms importante del mun-do en desarrollo fue la mexicana del petrleo en 1938.Aunque la expropiacin del petrleo boliviano precedi a ladel mexicano, su impacto fue de menor importancia debidoal poco monto de las inversiones y a la transaccin final quenulific la medida.

    La nacionalizacin del petrleo no fue derivada de unconflicto internacional sino del desarrollo de procesos refor-mistas internos. Cosa semejante ha sucedido con las realiza-das por Nasser en Egipto, por Allende en Chile y por elrgimen militar de Velazco Alvarado en Per. Aunque losejemplos podran multiplicarse, basta sealar que los cuatroaqu presentados se efectuaron en estructuras sociales dismiles, cuyo mximo comn denominador es el del subdesarro110. Poltica de nacionalizaciones que inevitablemente llev aconflictos de orden internacional.

    Lzaro Crdenas: polz'tica exterior

    A pocos das del ascenso de Crdenas al poder en diciembrede 1934, acontece el incidente de Wal Wal en la frontera dela Somalia italiana y Etiopa. Mussolini utiliza el choquefronterizo como un pretexto para iniciar una campaa queculminar con la conquista de Etiopa, a pesar de losesfuerzos realizados en defensa de su pas por la cetrina ypattica figura del emperador Haile Selassie en todos losforos internacionales del orbe. As, la poltica internacionaldel periodo cardenista se inaugura con el primero de losatentados que el nazifascismo asest al mundo extraeuropeo.El rgimen italiano es ms "modesto" que el de Hitler; no seatreve por lo pronto a enfrentarse con los pases de su rbitacercana, que le pueden responder. El suyo es un tipo deagresin alevosa, que prefigura lo que se har a Espaa

    despus de 1936 y que tipifica muy bien al irracionalismo deque harn gala las despus denominadas potencias del Eje.

    El incidente de Wal Wal es importante porque con lItalia lanza un desafo a la comunidad internacional semejante a los ya producidos por sus congneres, Japn y Alemania, pocos aos antes. Para entonces Japn es dueo absoluto de Manchuria y s apresta a intervenir en el resto deChina. Alemania, por su parte, no se ha quedado atrs: se harernilitarizado, ha suprimido la oposicin interna y renunciado, en 1933, a participar en la Sociedad de Naciones.7

    La carrera acelerada que llevara al abismo de la SegundaGuerra Mundial es el contexto de toda la poca cardenista.Hoy da, acostumbrado el hombre posnuclear, como 10est, a la amenaza del. holocausto fmal, tanto que enocasiones ni presta atencin a las dimensiones reales de lascrisis internacionales, las acciones in crescendo del nazifascismo parecen tener menos relevancia de la que tuvieron. Unslo ejemplo contemporneo basta: el bloqueo de Cubaordenado por Kennedy en 1962 constituy uno de los msflagrantes casus belli en la historia moderna, y sin embargose diluy por el espectro de la amenaza nuclear mundial. Pormucho menos que eso, por la simple ejecucin de unarchiduque decadente, se origin la primera gran guerra deeste siglo. Qu decir de las innumerables agresiones, invasio-nes y conquistas del Eje, que se sucedieron por ocho largosaos, de 1931 a 1939, hasta que al fm se provoc el choquedefmitivo.

    Como lo testimonian Isidro Fabela y Manuel Tello, dos delos representantes de Mxico en la Sociedad de Nacionesdurante esa poca, la poltica gubernamental fue constante-mente coherente en ese organismo.!! Tello relata cmo lasinstrucciones fueron inicialmente las de apoyar todas lassoluciones pacficas posibles; cmo en forma gradual se llega la denuncia abierta de la agresin italiana, y fmaImente, ala concurrencia con el acuerdo general de imponer sancionesa Italia. Y el representante de Mxico fue presidente delcomit sobre el posible embargo de petrleo a Italia. En estaactitud del gobierno del pas se advierte su militancia abiertaen contra de la agresin y decualesquiera otra amenaza a lapaz mundial. Por los testimonios existentes, es claro quecomparta, con el neutralismo contemporneo, la idea de queel mximo organismo internacional era una de las mejoresmaneras disponibles para contrabalancear el poder de lasgrandes potencias. De ah su fe en la eficacia de la accincolectiva.

    La actitud cardenista se defme mejor si se analiza a la luzde sus antecesores bajo el maximato. Mxico ingresa a laSociedad de Naciones en 1931. No haba participado antes

  • debido a que Wilson lo haba excluido explcitamente cuandola constitucin del organismo, alegando como motivo lasacciones armadas y la lucha poltica de la RevolucinMexicana. Ya en la Sociedad, Mxico no se distinguiparticularmente en ocasin de la conquista de Manchuria porel Japn; se limit a seguir el consenso general de los otrosmiembros. Si acaso mostr inters fue por razones de inerciahistrica: en el conflicto de la Leticia entre Colombia yPer, cuyo arreglo fue negociado por un comit presididopor el representante de Mxico; y en el del Chaco, cuyaetapa fmal correspondi ya al rgimen cardenista.9

    La actitud antifascista fue constante y sin tregua. Encon-tr su expresin mxima en ocasin de la mal llamada guerracivil espafiola, trmino que si bien define lo que fue a suscomienzos, oscurece su carcter de conflicto internacional,mayormente determinante en el triunfo franquista, por laayuda que recibi de Mussolini y Hitler, en ese orden. Elapoyo y la ayuda con armas a la Repblica fueron otorgadospor Mxico de manera similar al que dieron innumerablespases africanos al gobierno constituido de Nigeria durante lareciente lucha contra Biafra.

    A la idea de la accin colectiva como medio de equilibrarla prepotencia de los poderosos y asentar la paz mundial, no

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    se opona la militancia antifascista. Por un lado, la militanciase atemperaba, como se ver ms adelante, por los interesespropios de Mxico; por el otro, la fidelidad a los principiosexiga demostraciones claras de congruencia. Esta fidelidadque qued demostrada cuando, en ocasin de la guerra entrela Unin Sovitica y Finlandia, y a pesar de que aquel pashaba sido, con Mxico, el nico en actuar decididamente enfavor de la repblica espafiola, Crdenas envi un mensajeoficial a Finlandia que a la letra deca:

    Finlandia merece consideracin por parte de las :lacionescivilizadas que tambin viven en el seno de las institucio-nes democrticas. Es ilgico y contrario a la dignidadhumana que pases de esta calidad superior no puedandisfrutar pacficamente de los beneficios de su adelanto yde su amor a la libertad. Ante la agresin de que esvctima el pueblo finlands, el pueblo y el gobierno deMxico le expresan su cordial simpata.! oEn la posicin descrita se observa un activismo poltico

    inusitado para Mxico, y quiz slo comparable con lanegativa juarista a pagar la deuda pblica a las naciones quehaban reconocido a Maximiliano. El activismo se emparentaa la posicin internacional de los neutralistas actuales: contrala actitud de apaciguamiento del nazifascismo adoptada porlas grandes potencias europeas, particularmente Inglaterra yFrancia, era necesario, segn las directrices de la polticainternacional mexicana del periodo, oponerse a la agresin demanera constante, reiterada, con objeto de preservar la paz.

    Otra demostracin del cambio del carcter defensivo de lapoltica exterior mexicana obedece a que las iniciativastomadas durante el cardenismo (dentro y fuera de la Liga)difieren sustancialmente de las efectuadas, no slo por lospases latinoamericanos, sino por los propios Estados Unidos.Su anticolonialismo. similar al neutralista, se evidencia en elapoyo a Etiopa y Espaa y ms cerca, en las manifestacio-nes de solidaridad y ayuda a Bolivia, Cuba y Chile, conmotivo de diversos actos de soberana interna, tanto polticacomo econmica, que motivaron crisis con los interesesextranjeros.

    Si el contexto internacional de aquel sexenio tiene innu-merables puntos de contacto con el ambiente poltico bajo elque se ha desarrollado el actual neutralismo, cosa similarsucede con la poltica exterior mexicana de entonces respec-to a la seguida ahora por los pases neutralistas. La militanciaantifascista no signific un acercamiento ni con los otrospases capitalistas de Europa y Amrica, ni con la UninSovitica. Si se hiciera una grfica, se vera la gran variabilidad de los acercamientos mexicanos a diferentes potencias yque stos se realizaron, cuando menos, en dos dimensiones.

  • Los puntos de friccin con Estados Unidos se suscitaron apoco de la ascencin de Crdenas. Dada la estructura depen-diente del pas, tanto las huelgas como el reparto agrarioprovocaron enfrentamientos inmediatos con los interesesextranjeros, particularmente con los norteamericanos. Lasempresas estaban acostumbradas a solicitar, y conseguir, elapoyo de sus gobiernos, y su fuerza haba prevalecidontegra en lo sustancial.

    Primero las fricciones se deben al reparto de tierras, peroen ese caso se trataba de una poltica nacional que afectabaa intereses mexicanos y extranjeros por igual. Las tierrasexpropiadas se aaden a la lista de reclamaciones internacio-nales pendientes contra el gobierno. Crdenas rechaza dehecho los Tratados de Bucareli, particularmente por lo quese refiere a los principios. En el rea industrial, injerto delexterior, se efectan enfrentamientos similares, que multipli-can la actividad de ambas cancilleras. Las relaciones con losEstados Unidos obligan al cardenismo a buscar otros merca-dos y otras fuentes de abastecimiento; de la misma maneracomo sucedi despus en la India y Egipto, por ejemplo, seaprovecha la competencia entre las grandes potencias y susdeseos de expansin, para lograr ventajas en beneficio delinters nacional mexicano.

    Usualmente se seala que el comercio con los pases deleje, y en concreto con Italia, se debi al deseo y a lanecesidad de romper el bloque que las compaas petrolerasintentaron imponer al pas a raz de la expropiacin. Peroesta explicacin tiene su origen en el deseo de subrayar unacongruencia absoluta en el antifascismo cardenista. En reali-dad, los tratos con Italia y Japn antecedieron a la expropia-cin: eran decisiones polticas que respondan a interesesconcretos del rgimen y no a directivas basadas en lineamien-tos ideolgicos.

    La expropiacin petrolera de Crdenas tuvo una resonan-cia directa en los actos gubernamentales de los neutralistasposteriores. Su importancia radic no tanto en el monto de

    los intereses expropiados, sino en el significado que tenacomo ejemplo poltico para naciones con similares estructu-ras dependientes. El caso de Mxico estuvo presente en lamente de Nasser cuando nacionaliz el canal de Suez, y sepodran multiplicar los ejemplos con toda facilidad.

    Quizs como conclusin fmal, y provisional, del presenteartculo, se podra retener que el no alineamiento cardenistase deriv de la problemtica interna de Mxico. Queen laactualidad una poltica similar no ha ayudado por s misma ala mayor parte de los lderes neutralistas a conservar sunoder. Por el contrario, su militancia en asuntos externos haacelerado su cada, cuando se ha combinado con la inefica-cia, la corrupcin y la falta de equidad gubernamental en sustratos con la poblacin. Ejemplos evidentes se encuentran enlos casos de Sukarno, Nkrumah e incluso Ben Bella,para nomencionar ms que a tres de los ms releVantes. El casoNasser fortalece este juicio cuando se considera que surenuncia no fue aceptada a raz de la fotunda derrota rabeen la Guerra de los Seis Das, que tanto contribuy aalimentar y desatar. La poltica cardenista de apelar a lasorganizaciones de traoajadores implica un populismo muysemejante al que sustentan, o dicen sustentar, lderes comolos mencionados. Sin embargo, tal llamado no encontrarrespuesta si no se basa en una poltica efectivamente popu-lar. La independencia en asuntos externos funciona en tantoque corresponde a soluciones reales y orientadas, en verdad,socialmente. La solucin de las necesidades internas siguesiendo lo ms importante para la estabilidad y supervivenciade un rgimen, pese a todos los intentos contemporneos deapoyar a regmenes de injusticia con ayuda militar en granescala.

    NOTAS1. P. Lyon: Neutralism, L. V. Press, 1963, p. 172. Ibid, p. 623. l.E. ~lack (ed): Foreign policies in a World o[ Cluznge. Nueva

    York, Harper & Row, 1963, pp. 481482.4. O. Guitard: Bandung y el despertar de los pueblOf colonllles.

    Buenos Aires, Eudeba, 1962. pp. 47~8.5. Vase por ejemplo V. Marrama: Saggio sullo wiluppo dei

    paesi a"etati. Miln, Einaudi, 1963, 3a. edicin, caps. 3 y 4.6. Puede verse como referencia, entre muchos otros a H.L.

    Cline: The United States and Mexico. Nueva York, Atheneum Press,1963, pp. 215-247.

    7. A. Z. Rubinstein: The Foreign Policy o[ the Soviet Union.Filadelfia, V. of P. Press, 1965. pp. 442-446, y caps. 3 y 4.

    8. En Foro Internacional, VI: 2-3 (oct. 1965-marzo 1966), pp.358-382.

    9. I. Fabela: Cartas al presidente Crdenas, Mxico, S.P.E., 1947,p.3.

    10. Ibid.

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