El turismo urbano y la geografía de la ciudad - SciELO ?· Palabras clave: enclaves turísticos, control…

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  • [51]

    artculo

    Dennis R. Judd *

    El turismo urbano y la geografade la ciudad**

    Abstract

    For post-structuralist urban literature, cities appear as landscapes fractured inprotected and exclusionary enclaves, which colonize and replace local places.Consequently, it is considered that tourist enclaves facilitate the authoritarian con-trol of urban space, modifying the consumption and replacing and suppressinglocal culture with Disney-like environments. This article argues that, even whenwithin tourist enclaves a non-democratic, directive and authoritarian regime isattempted and generally achieved, in this spaces social control in not comple-te; the analysis that this article proposes of tourist spaces reveals that the fractu-re of post-modern metropolises spaces is able to create diversity and difference,more than monotony and uniformity. It is conclude that, for the city visitors, theurban dystopia predicted by post-structuralist scholars has not been materializedyet.

    Key words: tourist enclaves, social control, post-structuralist urbanism, urbantheory.

    Resumen

    Para la literatura urbana post-estructuralista, las ciudades aparecen como paisajesfracturados en enclaves protegidos y excluyentes, los cuales colonizan y reempla-zan los lugares locales. Consecuentemente, se considera que los enclaves tursti-cos facilitan el control autoritario del espacio urbano, modificando el consumo y re-emplazando y suprimiendo la cultura local con ambientes Disney. Este artculoplantea que si bien dentro de los enclaves tursticos se intenta y generalmente sealcanza un rgimen no democrtico, directivo y autoritario, incluso en estos espa-cios el control social no es total; el anlisis que aqu se propone respecto de losespacios tursticos revela que la fractura de los espacios de las metrpolispostmodernas puede crear diversidad y diferencia, ms que monotona y uniformi-dad. Se concluye que, para los visitantes de las ciudades, la distopia urbana predi-cha por los post-estructuralistas no ha sido an materializada.

    Palabras clave: enclaves tursticos, control social, urbanismo post-estructuralista,teora urbana.

    Revista eure (Vol. XXIX, N 87), pp. 51-62, Santiago de Chile, septiembre 2003

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    Dennis R. Judd

    1. Introduccin

    En aos recientes, ha emergido una li-teratura que describe la ciudad pre-sente y futura como un paisaje fractu-rado en enclaves protegidos, rodeados dereas fuertemente vigiladas, ocupadas por lospobres y los marginados. Esta visin es parti-cularmente cercana a la Escuela de Los n-geles, la cual ha considerado su objeto de es-tudio, la conurbacin de Los ngeles, comorepresentativa de lo que las ciudades son ac-tualmente, o de lo que estn destinadas a ser.Ed Soja (1989) ha afirmado, por ejemplo, queLos ngeles se presenta insistentementecomo uno de los palimpsestos y paradigmasms reveladores del desarrollo urbano del si-glo XX y de la conciencia popular, el nico lu-gar en la Tierra donde todos los lugares sonvistos desde cada ngulo, cada uno destacn-dose claramente, sin ninguna confusin omezcla (248). En su relato sobre el surgimien-to de la Escuela de Los ngeles, Michael Dear(2002) aclara que Los ngeles revela la tra-yectoria del desarrollo urbano en todo el mun-do: El lujo se combina con una matriz de mi-seria empobrecida; la segura comunidadautocontenida y el hogar fortificado pueden serencontrados primero en lugares como Manilay Sao Paulo (14); contina sugiriendo queestos elementos han aparecido ms reciente-mente en Los ngeles, y ltimamente puedepresumirse- en la mayora de los lugares ur-banos en el mundo.

    La literatura urbana post-estructuralista1

    concibe los enclaves como nodos de circuitosinternacionales del capital y la cultura, los cua-les estn colonizando y reemplazando a loslugares locales. Segn la describe MichaelSorkin (1992), la nueva ciudad reemplaza laanomala y el encanto de los lugares [locales]con un universal particular, un urbanismo ge-nrico conjugado slo con un appliqu (xiii).

    En su relato, esta nueva ciudad se caracterizapor niveles crecientes de manipulacin y vigi-lancia y nuevas formas de segregacin pues-tas al servicio de una ciudad de simulacio-nes, la ciudad de la televisin, la ciudad comoun parque temtico (xiii-xiv). David Harvey(1994) reitera la preocupacin, frecuentemen-te expresada, acerca de que las ciudades es-tn siendo transformadas en copiassanitizadas y montonas unas de otras, prc-ticamente idnticas de ciudad en ciudad (295).

    De acuerdo a los investigadores urbanos,los enclaves tursticos facilitan el control auto-ritario del espacio urbano, modificando el con-sumo y reemplazando y suprimiendo la cultu-ra local con ambientes Disney. Tim Edensor(1998) reitera la observacin de Lefebvre(1991) acerca de que los espacios tursticosson planificados con el mayor cuidado: cen-tralizados, organizados, jerarquizados, simbo-lizados y programados al ensimo grado(384). De modo similar, John Hannigan (1998)afirma que la uniformidad de los espacios quehabitan los turistas los sujeta a una forma deexperiencia urbana medida, controlada y or-ganizada (6), que elimina la impredecible ca-lidad de la vida callejera cotidiana.

    He escrito previamente acerca del surgi-miento de las burbujas tursticas estandarizadasy producidas en masa, que crean islas de ri-queza marcadamente diferenciadas y segrega-das del paisaje urbano circundante (Judd, 1999:

    1 Sigo el ejemplo de Susan Fainstein (2001)en el empleo de este trmino para denotar un cuerpode investigadores que enfatizan lo que a menudo escalificado como geografa post-moderna de la ciu-dad, la cual es descrita como un paisaje fracturadopor muros, barreras y una geografa de la diferencia yla separacin, una forma de desarrollo producida porlas influencias econmicas y polticas de laglobalizacin. Esta visin constituye un marcado dis-tanciamiento de una geografa modernista del sigloXX, de la planificacin comprehensiva, el desarrollo agran escala y el objetivo de lograr el orden y la armo-na en el ambiente urbano. La interpretacin post-estructuralista del desarrollo urbano es representadabastante auto-conscientemente por la Escuela de Losngeles (ver Dear, 2002).

    * University of Illinois at Chicago. E-mail:djudd@uic.edu

    ** Traducido por Diego Campos.

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    El turismo urbano y la geografa de la ciudad

    53). Creo que esta descripcin es todava pre-cisa, pero los enclaves tursticos constituyensolamente una parte del ambiente que los tu-ristas urbanos experimentan. Los enclaves tu-rsticos se han transformado en rasgos ubicuosde las ciudades, pero no las aplastan inexora-blemente. En el examen del carcter espacialdel turismo urbano, la escala del anlisis resul-ta fundamental. Dentro de los enclaves tursti-cos, se intenta y generalmente se alcanzaun rgimen no democrtico, directivo y autori-tario, aunque, como argumentar, incluso enestos espacios el control social no es total. Perocuando el turismo urbano es considerado a laescala de la ciudad, en la mayora de stas losenclaves capturan slo a algunos de los visi-tantes, durante slo una parte del tiempo. Paralos visitantes de las ciudades, la distopia urba-na predicha por los post-estructuralistas no seha materializado.

    2. La construccin histrica delos enclaves tursticos

    Hasta el surgimiento del turismo masivoen la segunda mitad del siglo XIX, las ciuda-des ostentaron un status espacial como des-tinos de los viajes. Las ciudades del GrandTour de los siglos XV al XVIII principalmentePars, Gnova, Roma, Florencia, Venecia yNpoles eran visitadas como un rito de pa-saje por hombres jvenes pertenecientes alas clases altas britnicas, de quienes se es-peraba que alcanzaran la mayora de edadviendo las ruinas de la Roma clsica, ascomo tambin las iglesias y sitios y colec-ciones de arte de las grandes capitales delContinente (Withey, 1997: 7). Las ciudadesdel Grand Tour ofrecan tanto un barniz dealta cultura como diversiones mundanas,pero eran tambin denostadas. Como la his-toriadora Lynne Withey ha observado, lossignos de pobreza, desorden social y dete-rioro fsico eran evidentes por todas partesen Roma, Npoles y Venecia, y Pars era uncaos de calles sobrepobladas, llenas de ca-ballos y carros tambaleantes, cubiertas debasura y recorridas por desages y cloacas.

    A pesar de los inconvenientes de las ciu-dades del Grand Tour, los viajeros estaban dis-puestos a soportar semanas de incomodidadpara franquear caminos estrechos y montaascasi intransitables a fin de llegar a ellas. Lospeligros y las molestias del viaje dieron formaa un generalizado desdn por la naturaleza ypor lo natural. Las montaas eran considera-das feas y desagradables, las costas general-mente inaccesibles y peligrosas. A mediadosdel siglo XVIII, sin embargo, tales actitudes co-menzaron a cambiar. La naturaleza fue des-cubierta como un vasto depsito de panora-mas y vistas. Los poetas romnticosreinterpretaron la naturaleza como un mansoteln de fondo de frondosas ramadas, rbolesmajestuosos y plcidos lagos. Con el surgi-miento de las ciudades industriales del sigloXIX, floreci un culto por la naturaleza, ahorainterpretada a travs de Thoreau, Wordsworthy sus contemporneos como el depsito delespritu humano, opuesto a la crueldad y os-curidad de las ciudades.

    El gran tour americano de los aos pos-teriores a la Guerra Civil se estableci en mar-cado contraste con su contraparte europea an-terior, con viajes por los valles de los rosHudson y Connecticut como ejemplos princi-pales de lo pintoresco, y las Montaas Catskilly las Cataratas del Nigara como ejemplosconos de lo sublime (Withey, 1997: 117).Pero los europeos tambin visitaban lugarescomo St. Louis, Cincinnatti y Chicago paraconstatar la evidencia dramtica del progresoy la industria. Observaban los grandes hote-les y mansiones, botes y barcos de vapor,inmigrantes recin llegados e incluso a vecesocasionales indios, todo ello combinado enuna curiosa mixtura de lo civilizado y lo primi-tivo (Withey, 1997: 131). Las lites urbanasestaban convencidas de que las percepcionesde los visitantes podan determinar las pers-pectivas econmicas de una ciudad, y en con-secuencia promovieron xitos culturales, edu-cacionales y artsticos, reales e imaginados.

    Las ciudades europeas renacieron comodestinos tursticos transformndose en las

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    paradas de una versin democratizada delGrand Tour. En la dcada de 1850, ThomasCook inici la poca del turismo masivo con-duciendo paquetes tursticos al continente. Lasciudades se promovan como tales, aunquems como centros industriales que de cultura.La glorificacin de la tecnologa y el progresoproporcionaron un hilo conductor a travs delas ferias y exhibiciones del siglo XIX y prime-ras dcadas del siglo XX: la exposicin delCristal Palace en Londres de 1851 y la Exhibi-cin de Pars de 1867; y cruzando el ocano,la Feria Mundial de Chicago en 1893, St. Louisen 1904 y Nueva York en 1938.

    Pero tales actividades promocionales nofueron suficientes para transformar a las ciu-dades en destinos tursticos. Las ciudades dela poca industrial eran tenidas en cuenta msa menudo por sus barriadas miserables y pro-blemas sociales que por sus tesoros arquitec-tnicos y culturales (Hall, 1996). Un visitanteque eligiera viajar azarosamente por las ca-lles de la ciudad podra haber tenido muchasaventuras, pero no todas habran sido bienve-nidas. El turismo urbano se desarroll juntocon las demarcaciones de los sitios y vistasque los visitantes deban conocer. CuandoThomas Cook comenz a ofrecer paquetestursticos a ciudades europeas, se hizo cargode sitios histricos y atracciones culturales,disponiendo el alojamiento y proveyendo in-formacin y asistencia esenciales (Urry, 1990).Para 1869 condujo a los primeros turistas aJerusaln y a Tierra Santa, un negocio quecreci rpidamente (a travs de Thomas Cook& Son) a cinco mil visitantes por ao en unadcada.

    Los paquetes tursticos desmitificaban loslugares visitados, disgregndolos en partesmanejables, cada una de las cuales era porta-dora de importancia y significado. Para el cam-bio de siglo la mayora de las principales ciu-dades europeas haban sido interpretadas deesta manera a travs de guas de viaje, y losservicios de guas tursticos haban florecidohasta competir con Cook. En Estados Unidosevolucion un proceso paralelo, en el cual los

    empresarios tursticos locales tomaron la de-lantera. Guas de viaje, bosquejos, dibujos yfotografas entrenaban a los visitantes res-pecto de qu ver y qu hacer. Las representa-ciones y los espacios fsicos jugaron un pa-pel clave tanto en atraer a los turistas comoen trasmitir un sentimiento de unidad social(Cocks, 2001: 144). Los operadores tursticoslocales tradujeron las descripciones y repre-sentaciones encontradas en guas de viaje enrealidades fsicas, proporcionando a los turis-tas itinerarios fijos, los cuales reducan las ciu-dades que vean a una melnge de monumen-tos, sitios histricos y centros culturales. Laexperiencia turstica en el transporte masivo ylos recorridos guiados redujeron la ciudad aun panorama de ciudad de paso vista des-de fuera, de una manera fascinante (Cocks,2001: 164). Las Ferias Mundiales y exhibicio-nes consolidaron el hbito de ver a las ciuda-des como un collage de imgenes urbanasestilizadas y escenas preestablecidas. Comoobserv un visitante acerca de la ExposicinColombina Mundial en la Feria Mundial deChicago de 1982, la Feria es un mundo []del cual la fealdad y la inutilidad han sido extir-padas, y slo la belleza y la utilidad admitidas(Cocks, 2001: 128). El movimiento de la CityBeautiful deriv gran parte de su inspiracinde la Feria Mundial de Chicago, con su aten-cin puesta en la arquitectura monumental,parques y espacios pblicos.

    Algunas dcadas despus, se despleg unproceso similar de construccin de imagen yreconstruccin espacial. Hacia la dcada de1960, en Estados Unidos las antiguas ciuda-des industriales se vieron enfrentadas al dete-rioro fsico de los downtowns y la disemina-cin de la ruina a travs de millas de barriosalrededor del ncleo central. Los proyectosmasivos de limpieza financiados por la reno-vacin urbana fracasaron en la produccin deun renacimiento urbano, y todas las mejorasintroducidas por los programas federales deconcesiones fueron ensombrecidas por el cri-men, las revueltas y los disturbios sociales. Loscandidatos republicanos y los medios de co-municacin retrataban a las ciudades como l-

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    El turismo urbano y la geografa de la ciudad

    neas de fuego de la violencia y los problemasraciales, de modo que trminos como gueto,asistencia social, infraclase, crimen e inner-city constituyeron un todo de imgenes inter-cambiables (Edsall & Edsall, 1991). Como re-sultado, la narrativa del declive urbano pene-tr la conciencia nacional, borrando en su ma-yor parte las imgenes positivas que las ciu-dades haban heredado del pasado(Beauregard, 1993).

    Aquellos que se proponan hacer estasciudades atractivas para los turistas se en-frentaron a un intimidante desafo. Haba dosproblemas igualmente serios. En primer lu-gar, el imaginario urbano de los potencia-les turistas tena que ser cambiado. Y en se-gundo lugar, el actual ambien...