Angel Maundevar JLA Altamira y Otros

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apuntes

Text of Angel Maundevar JLA Altamira y Otros

CAP

Resmenes del Grado de Geografa e Historia Curso 3.

Historia Medieval de Espaa. Cuatrimestre 1.

Elaborado por los foristas de Uned-historia:

Angel

Maundevar

Altamira

JLA

Arkantos

La Gioconda

Asygean

2. LA PERDIDA DE HISPANIA Y LA FORMACION DE AL-ANDALUS (711-756)1. Antecedentes.El califa Al-Walid nombr a Musa ben Nuasyr gobernador de Ifriqiya (actual Tunicia) en el 705-706, bajo cuyo mandato se habra de producir la conquista de la Pennsula ibrica. La pacificacin que le permitira posteriormente el avance territorial no estaba exenta de dificultades que provenan fundamentalmente de la resistencia de los berberes (se consigue la sumisin con la toma de rehenes de los hijos de notables y jefes) y de la zona cristiana magreb (cuyos dirigentes terminan optando por aceptar acuerdos que le confirman en sus dominios, como don Julin, seor de Ceuta).

Paralelamente, en la otra orilla del Estrecho, el Reino de Toledo estaba viviendo una etapa de descomposicin. Polticamente, la monarqua era dbil, los constantes enfrentamientos entre las dos tendencias predominantes, la germnico-militar partidaria del sistema electivo y la romano-administrativa favorable al sistema hereditario, provocaron continuos destronamientos y rebeliones; el IV Concilio de Toledo en el 633, vino a representar un pacto entre ambas tendencias, fijndose el carcter electivo de la monarqua visigoda y encomendndosele la designacin del nuevo monarca al grupo formado por obispos y magnates (la autoridad real se resentir por el poder que esto confiere a la nobleza).En las tres ltimas dcadas del s. VII fueron constantes las diferencias entre los grupos nobiliarios ascendidos por algunos monarcas y los partidarios de los triunfadores, y as se continu incluso despus de la eleccin de don Rodrigo (710), el ltimo rey visigodo.

En el orden econmico, factores naturales y plagas de langostas incidieron negativamente en la productividad de las cosechas que junto a los brotes de peste bubnica como en el 693 y en 707-709 redujeron considerablemente el nmero de habitantes.

Otras circunstancias se suman como el paso de la pequea propiedad a manos de los poderosos, que algunos monarcas intentaron dificultar mediante la condonacin de los impuestos, pero que es expresin de una conflictividad social latente.

2. Del pacto a la derrota de don Rodrigo.

El control territorial y martimo estaba en manos del godo Julin al-Gumari de Tnger en cual logra un acuerdo con Uqba ben Nafi, a quien le reconoce su hegemona. Este prosigue su avance hacia la fachada atlntica sin que la integridad de Hispania se viera amenazada. Ms tarde suceden las campaas de Musa y la ocupacin de Tnger. Don Julin es en estos momentos seor de Septem (Ceuta) y colabora con los musulmanes. Por los motivos que fuesen (roces con su monarca, presiones de Tariq, liberarse de la amenaza bereber) lo cierto es que se llega a un pacto ('ahd) por el que don Julin se comprometa entre otros a prestar su apoyo frente a terceros a cambio de mantener l y los suyos el status quo de que gozaban.La duda sobre el posible cumplimiento de estos acuerdos llev a Musa a solicitar a don Julin que diera pruebas de lealtad dirigiendo una expedicin contra Hispania, que se producira en el 709 a la que sigui otra al ao siguiente.

La total ausencia de resistencia y el rico botn fueron el detonante del inicio de la ocupacin. Musa envi otra expedicin al mando del gobernador de Tnger Tariq ben Ziyad en el 711 con 12.000 hombres, fundamentalmente berberes, que desembarcaron en Gibraltar.Don Rodrigo se hallaba luchando contra los vascones. El peligro le hizo desplazarse a Crdoba con 30.000 hombres que seran derrotados el 19 de Julio en la batalla de Guadalete ante la defeccin de los hijos de Witiza que haban prometido a Tariq ben Zayid prestarle ayuda a cambio de que ste le confirmara la propiedad de las posesiones que su padre tena en Hispania (unas 3.000 aldeas). En virtud de este pacto los witizanos que estaban al frente de las alas del ejrcito, se desbandaron en el momento crucial del enfrentamiento. Esta traicin no explica la cada de la monarqua visigoda, hay que tener presente la indiferencia de la poblacin autctona y la ayuda de la comunidad juda que sufra una sobrecarga de impuestos y persecuciones.3. La conquista de Hispania.

Los resultados militares y econmicos obtenidos de esta batalla no tardaron en llegar a la orilla africana, provocando un importante flujo de berberes. Tras la reestructuracin de los grupos, el deseo de un rpido enriquecimiento impulsa el avance. Se parte de la baha de Algeciras hacia el norte, alternando el curso de los ros con los restos de las calzadas romanas en uso llegando hasta Ronda y prosiguiendo en direccin a Osuna y Ecija. En esta ltima ciudad, adonde se haban dirigido los supervivientes del ejrcito visigodo, se produjo un segundo encuentro que marcara, tras su derrota y la capitulacin de Ecija, el verdadero inicio de la conquista. Las puertas estaban abiertas a cualquier direccin. Tariq dividi el ejrcito, enviando hacia Crdoba a Mugit al-Rumi con una parte de las huestes, la cual conquist por sorpresa. El destacamento mayor lo envi hasta Toledo, para ascender por Guadalajara, Len y Astorga, para de nuevo descender hasta la capital del reino visigodo. Musa, receloso de los xitos de Tariq, decidi intervenir personalmente en el 712, al mando de un ejrcito de 18.000 hombres, en su mayora rabes. Su objetivo era restablecer la legtima autoridad que slo le competa a l en su calidad de gobernador de Ifriquiya-Magreb. La expedicin, que tena como meta Toledo, arranca en Algeciras y contina por Medina Sidonia, Carmona, Sevilla y Mrida hasta que, en la comarca toledana, Tariq y Musa unen sus fuerzas y continan la ocupacin del valle del Ebro, Asturias y Galicia sin encontrar apenas resistencia. El hijo de Musa, Abd al-Aziz, entretanto ocupaba el cuadrante sureste, Mlaga, Granada y Murcia; firmando el 5 de abril del 713 un pacto con el godo Teodomiro (instrumento diplomtico ms antiguo de al-Andalus) en el que se le someta a cambio de total autonoma, respetndose a sus sbditos libertades, posesiones y religin.En menos de 3 aos desde Guadalete, casi la totalidad de la Pennsula est en poder del Islam.

4. Abd al-Aziz ben Musa.

Musa y Tariq fueron llamados para rendir cuentas a Damasco, y Musa, sin tener facultad para ello, nombr a su hijo gobernador (wal) de al-Andalus, cuyo gobierno estuvo orientado al afianzamiento del dominio musulmn, para lo que era esencial disponer de nuevos contingentes humanos que provinieron del Magreb y a los que haba que pagar sus servicios o conceder tierras a cambio, lo que oblig a una redistribucin de los ingresos estatales, sumndose a las contribuciones de la poblacin indgena (yizya y jaray) el diezmo (usr) que se impuso a la poblacin musulmana, siendo ste uno de los motivos de malestar de los rabes que desembocara en el asesinato de Abd al-Aziz (716). Previamente, reanud la actividad militar dirigindose a la zona galaico-portuguesa y Catalua, saqueando o sometiendo desde Lisboa a Orense y desde Tarragona hasta Gerona.5. La dependencia de Ifriquiya.

Siendo dependiente poltico-administrativamente del gobernador de Ifriquiya, fue ste quien design como delegado para al-Andalus a al-Hurr ben Abd al-Rahman al-Taqafi (716-719) para recuperar su control con 7.000 hombres. Este, al igual que Abd al-Aziz, tuvo que proceder a la redistribucin de estas tropas a costa, esta vez, de las propiedades de los berberes que haban participado en la conquista y a la sistematizacin tributaria de la poblacin indgena bajo el sulh. Adems, realiz expediciones militares consiguiendo las capitulaciones de Pamplona, Huesca y Barcelona; pero la finalidad fue sustituir el autogobierno de los descendientes de Musa por la dependencia de Ifriquiya, llevando consigo el traslado de la capital de la nueva provincia desde Sevilla hasta Crdoba.Esta situacin de dependencia se rompe durante el califato de Umar ben Abd al-Aziz quien opt por poner fin, momentneamente, a la macro provincia de Ifriquiya, segregando de ella al-Andalus, a cuyo frente fue puesto al-Samh ben Malik al-Jawlani (719-721) cuya misin fue la consecucin de una nica comunidad, donde no existieran diferencias derivadas del origen tnico de sus integrantes, lo que supona la asimilacin de rabes, de berberes y de los nuevos conversos de procedencia hispnica. Sin embargo, el objetivo principal era garantizar el cobro del quinto (jums) para el califa, lo que le llev a investigar los derechos de propiedad que alegaban los balades (los primeros en asentarse en al-Andalus) y sus descendientes, iniciando la confeccin de un catastro. Umar les ratific las concesiones de Musa e incluso orden que se les expidieran documentos al respecto.Estas medidas permitieron avanzar en la organizacin de la administracin tributaria, sin embargo, al-Andalus volvi a integrarse en Ifriquiya y sus gobernadores siguieron nombrando a los wales. Como ocurri con Anbasa ben Suhaym al Kalbi el cual increment los tributos. Durante el mandato de este wal se produjo la derrota que en Covadonga infligi a los musulmanes el grupo de montaeses de Pelayo, aunque slo fue una escaramuza.No fue hasta la llegada al poder de Abd al-Rahman al-Gafiq cuando se pudo reanudar la guerra contra el infiel y en tierras galas, donde tuvo lugar la derrota contra la las tropas de Carlos Martel en Poitiers (732), muriendo al-Gafiq.

Dos aspectos se van perfilando con el tiempo: la lucha de los conquistadores rabes entre s (rivalidades ancestrales entre los clanes Qayses y los kalbes o Yemenes) que se fundamentan en sus distintos modos de vida; y la de los rabes con los berberes, cuando stos toman conciencia de la discriminacin que sufran.6. Hacia el autogobierno de al-AndalusEl nuevo wal de al-Andalus a partir del 734 sera Uqba ben al-Hayyay al-Saluli